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Hasta la década de 1980, el pueblo Payew, en la Provincia Montañosa de Filipinas, era en gran medida autosuficiente en alimentos e incluso exportaba parte de su excedente de plátanos y arroz. Obtenían todos sus insumos agrícolas dentro de su dominio ancestral, y los pocos kadangyan, o personas con más tierras, contrataban mano de obra de otras comunidades.

Esto se evidenció cuando la Organización de Agricultores Indígenas Payew realizó su investigación comunitaria entre 2022 y 2023, con el apoyo de Partners for Indigenous Knowledge Philippines (PIKP).

Los datos fueron recopilados por cuatro jóvenes madres que entrevistaron a sus mayores.

En la actualidad, la comunidad Payew importa todo tipo de alimentos, así como piensos y agroquímicos.

Su alimentación proviene de las tierras cultivadas:

  • el baangan – las huertas situadas dentro de las zonas residenciales
  • el payew – los campos de arroz irrigados
  • el um-a – las tierras agrícolas rotativas.

Todas estas áreas de cultivo también son hábitats que albergan una gran biodiversidad, especialmente los arrozales, donde conviven plantas y animales acuáticos, semiacuáticos y terrestres.

Campos de arroz en terrazas en Besao, Filipinas. Un paisaje cultural de montaña estrechamente vinculado a las aldeas cercanas, que proporciona alimentos locales cerca de donde vive la gente. Prácticas como el abonado en verde ayudan a mantener la fertilidad del suelo y la producción. Crédito: PIKP.
Autora/Autor
  • Socios para el Conocimiento Indígena Filipinas (Parterns for Indigenous Knowledge Philippines, PIKP)
Ecosistemas
  • Bosques tropicales
Temas
  • Alimentos
Tipo
  • Forma corta
Fecha
Los payew, o arrozales irrigados. Los arrozales inundados forman un sistema ecológico conectado en el que el agua, los nutrientes y la vida acuática se desplazan entre parcelas vecinas, apoyando tanto la productividad como la biodiversidad. Crédito: PIKP.

La comunidad obtiene alimentos complementarios de los bosques: del batangan (bosques de pinos) y del pagpag (bosques de hoja ancha); y pescados, caracoles y cangrejos del ginawang (ríos).

La fertilidad del suelo se mantiene mediante el abono verde –lubok en el baangan y suwat en los arrozales irrigados–, incorporando la vegetación que crece alrededor de las parcelas al propio suelo.

El compostaje se realiza en el corral de los cerdos. Aproximadamente la mitad del corral se dedica al estiércol de cerdo, donde se depositan todos los desechos biodegradables de la cocina junto con vegetación cortada de los alrededores de la casa, con girasoles y helechos traídos de otros lugares. Cada año, esta fosa de compostaje se vacía en los baangan y en los arrozales. Se sabe que la materia orgánica del suelo mejora la calidad y el tamaño de los frutas, granos, frutos secos y hortalizas, especialmente los tubérculos como la patata.

En el caso del um-a, permiten que la naturaleza restaure la fertilidad del suelo dejando descansar la tierra durante varios años antes de volver a cultivarla, o dejándola regenerarse por sí sola y que vuelva a formar parte del bosque.

Los valores y prácticas tradicionales del sistema alimentario indígena incluyen compartir conocimientos, semillas y cosechas, así como cuidar el suelo, los bosques y los ríos.

Debido a diversos factores, tanto externos como internos, estas prácticas indígenas se han debilitado, especialmente con la promoción y posterior adopción generalizada de la agricultura moderna, caracterizada por el monocultivo y el uso de fertilizantes sintéticos y pesticidas petroquímicos. Esto ha generado dependencia, cambios en la dieta y posiblemente la aparición de enfermedades desconocidas para los ancianos de la comunidad.

La Organización de Agricultores Indígenas Payew ha decidido revivir su sistema tradicional de producción de alimentos y la protección consuetudinaria de las diferentes partes de su territorio. Su primer paso ha sido reactivar y fortalecer las prácticas del suwat y el lubok, implementando innovaciones en la producción de biofertilizantes para nutrir el suelo vivo y restaurar su fertilidad.

Asimismo, se han comprometido a establecer espacios de aprendizaje para sus miembros y para todo el municipio de Besao, con el fin de revitalizar y desarrollar sus sistemas alimentarios indígenas.