La Comarca Gunayala es un territorio indígena ubicado al este de la República de Panamá. Se caracteriza por contar con una administración territorial especial otorgada por la República de Panamá a principios de la década de 1950, tras años de lucha entre sus habitantes y la policía nacional. Desde entonces, el pueblo Guna ha gestionado sus recursos naturales marinos de acuerdo con sus propias visiones y sistemas de manejo, con su autoridad reconocida principalmente en el ámbito del territorio terrestre (bosques, cultivos, fauna silvestre, entre otros). Sin embargo, se han logrado pocos avances en el ámbito marino. En este sentido, la propuesta de una Comarca Reserva de la Biosfera cobra importancia.
Las medidas de conservación y manejo no son nuevas en la región. Hace años, los ancestros del pueblo Guna practicaban medidas de manejo eficaces y respetuosas en armonía con el entorno natural.
No obstante, en las últimas décadas se han observado ciertos cambios que influyen en la conducta ancestral de los Guna, debilitando sus modelos tradicionales y afectando su gestión de los sistemas naturales. Estos nuevos modelos de conservación y gestión ambiental no consideran plenamente los valores culturales de manejo, dando mayor importancia a la protección de las especies y volviendo invisibles a los pueblos que habitan estas áreas.
El pueblo Guna actúa para conservar la fauna marina
Informes científicos y técnicos, así como los comentarios del propio pueblo Guna, confirman y denuncian los cambios, la mayoría de los cuales resultan perjudiciales para sus sistemas naturales y su conocimiento indígena. La conservación de estos sistemas de conocimiento indígena es quizá uno de los objetivos principales para mantener y fortalecer la conservación de los recursos marinos.
En respuesta, el pueblo Guna ha tomado diversas acciones para conservar la fauna marina mediante normas consuetudinarias. Por ejemplo:
- La pesca de langosta está prohibida de marzo a junio de cada año
- Se regula el tamaño permitido para la captura de langostas
- Se prohíbe la pesca de langostas con huevos
- Se han declarado sitios de anidación de tortugas marinas
- En mayo se celebra la Feria de la Tortuga
- Se prohíbe la pesca con tanques de oxígeno
Todas estas acciones tienen como objetivo conservar la biodiversidad marina y sensibilizar a los habitantes de la Comarca Gunayala.
Una canoa tradicional, llamada ulu. El pueblo Guna la utiliza tanto para pescar como para vender productos locales del mar (pescado de laguna, langostas, cangrejos y otros mariscos), así como otros productos artesanales, como los molas, textiles cuidadosamente bordados. Crédito: FPCI.
Autora/Autor
- Jorge Luis Andreve Díaz y Onel Masardule, Fundación para la Promoción del Conocimiento Indígena
Ecosistemas
- Marino y costero
Temas
- Conservación y uso sostenible
- Gobernanza
Tipo
- Forma corta
Fecha
- Este estudio de caso está incluido en el informe Enabling Pathways for Rights-based Community-led Conservation, publicado el 17 de septiembre de 2025 por Rights and Resources Initiative, ICCA Consortium y Forest Peoples Programme
La gestión de los recursos marinos por parte del pueblo Guna en Guna Yala les permite mantener una pesca regular, destinada principalmente al consumo local de la población y del turismo insular, el cual también es gestionado por las autoridades Guna y reconocido por el gobierno de Panamá. Crédito: FPCI.
Los Pueblos Indígenas necesitan con urgencia sus propios modelos de gestión ambiental
Responder a las presiones que enfrentan los sistemas de conocimiento indígena y tradicional, y restaurar su vitalidad, es un desafío importante a nivel global, nacional e institucional. Las prácticas tradicionales e indígenas implican una mezcla compleja de componentes (leyes, políticas, normas culturales) y el grado de cumplimiento por parte de la sociedad o de los individuos de las leyes y reglamentos que las rigen.
Esta afirmación no es nueva, ya que desde la década de 1980 los Pueblos Indígenas han estado abogando en reuniones y conferencias internacionales por la inclusión y el reconocimiento de sus visiones y acciones como un derecho fundamental, especialmente en el marco del Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB).
Por ejemplo, durante la COP 9 (la 9ª Conferencia de las Partes, celebrada en Bonn, Alemania), a través del Foro Internacional Indígena sobre Biodiversidad, los Pueblos Indígenas lograron incluir el siguiente texto que insta a las partes:
“[…] a integrar los conocimientos tradicionales, científicos, técnicos y tecnológicos de las comunidades indígenas y locales, de conformidad con el Artículo 8(j) del Convenio, y a asegurar la integración de criterios sociales y culturales y otros aspectos para la identificación de áreas marinas que necesitan protección, así como para el establecimiento y manejo de áreas marinas protegidas.”1
Existen diferentes sistemas de gestión ambiental marina en todo el mundo, especialmente en el Caribe; sin embargo, pocos consideran adecuadamente las realidades culturales de los Pueblos Indígenas. No abordan de manera adecuada las dinámicas naturales y sociales de estos pueblos, lo que hace urgente la creación de sus propios modelos de gestión ambiental.
Una biosfera como paso hacia la realización de los derechos territoriales
Teniendo esto en cuenta, el pueblo Guna está analizando la creación de la Comarca Biosfera Gunayala, un paso hacia la realización de sus derechos territoriales colectivos como pueblo. Para ello, basan sus acciones en su derecho a conservar el patrimonio cultural y natural, un derecho establecido en instrumentos internacionales y nacionales, así como en las leyes consuetudinarias (la Ley Fundamental y el Estatuto de la Comarca Gunayala) y la Ley 72 de 2008.
Esta última ley establece el marco jurídico para la protección del patrimonio cultural en Panamá. Reconoce y protege los derechos culturales de los Pueblos Indígenas, abordando aspectos como la protección de su lengua, costumbres, tradiciones y formas de expresión artística. Además, establece mecanismos de participación en la gestión de su patrimonio cultural y busca garantizar que sus prácticas culturales sean respetadas y mantenidas frente a las influencias externas y la modernización.
Estas leyes tienen como objetivo garantizar que el patrimonio cultural se preserve para las generaciones futuras y sea respetado por su valor histórico y cultural.
Una tarea urgente con desafíos
El pueblo Guna tiene la certeza de que la conservación del patrimonio natural marino y cultural es la base para fortalecer las capacidades de la población, revalorizar la cultura ambiental o el conocimiento ancestral, y fomentar el amor por la Madre Tierra.
Por lo tanto, la integración y desarrollo de los aspectos bioculturales es una tarea urgente, y es necesario avanzar en la formulación y ejecución de estrategias, planes y programas integrales de desarrollo territorial desde dentro, con un alto grado de participación comunitaria para fomentar la creatividad y el bienestar social, contribuyendo a la gestión del entorno natural y social y generando ingresos económicos.
Sin embargo, deben considerarse varios retos, entre ellos:
- La extensión de la Comarca (320 km) y el modo de transporte (marítimo) están sujetos a los cambios climáticos y al aumento de los costos de combustible, lo que podría incrementar los gastos de desplazamiento interno para las actividades de sensibilización a lo largo de la Comarca.
- El plan tiene como objetivo garantizar la conservación de la biodiversidad terrestre y marina, el desarrollo sostenible y la preservación de los ecosistemas naturales. También enfatiza la importancia de contar con una estructura de gestión dedicada a supervisar y ejecutar las actividades. Esto requerirá actores adecuados para los temas relacionados con la creación de una comarca biosfera, y una participación directa y efectiva de los guardianes del conocimiento cultural.
- Por otro lado, el cambio climático representa uno de los desafíos ambientales más urgentes y ampliamente reconocidos de nuestro tiempo. La población (líderes, figuras religiosas, políticos, educadores, profesionales, jóvenes, mujeres) debe cambiar su actitud hacia la Madre Tierra o revalorizar la cultura ambiental.
Vista aérea de una isla habitada en Guna Yala. Este archipiélago de 365 pequeñas islas se extiende frente a la costa caribeña de Panamá, con alrededor de 49 islas habitadas, y constituye el territorio ancestral del pueblo Guna, que continúa gestionando y viviendo de sus recursos marinos y costeros. Crédito: FPCI.
Conclusión
Los Pueblos Indígenas cuentan con sus propios sistemas holísticos e integrados de gestión de ecosistemas, basados en su conocimiento de la naturaleza y sus leyes consuetudinarias.
Estos sistemas se fundamentan en su conocimiento, cosmovisión, normas consuetudinarias y valores culturales y espirituales, los cuales han demostrado ser eficaces para la conservación de los recursos y ecosistemas, así como para el uso sostenible de la biodiversidad.
El conocimiento y las prácticas se han transmitido de generación en generación durante miles de años, dando lugar a la conservación de los ecosistemas mediante el uso y manejo cultural, expresado en sus propios sistemas que les han permitido conservar la biodiversidad basándose en su conocimiento.


