El Pueblo Wampis fortalece su gestión territorial mediante proyectos de conservación y manejo sostenible de la biodiversidad con especies de alto valor ecológico y cultural.
El pueblo Wampis, en Perú, autodenominado Nación Wampis desde el 2015, estableció su propio Gobierno Territorial Autónomo (GTANW) para liderar sus procesos internos y fortalecer la defensa de su territorio frente a amenazas sociales, ambientales y territoriales presentes y futuras. Estas amenazas incluyen actividades extractivas y presiones externas que ponen en riesgo la integridad de sus bosques, ríos y comunidades.
Teniendo esto en cuenta, durante el primer quinquenio tras su creación, la Nación Wampis debatió colectivamente las trece áreas temáticas establecidas en el Estatuto y definió las políticas correspondientes, trazando así su futuro común en diversos ámbitos. Como resultado de este proceso, se elaboró un documento central de planificación y orientación conocido como la Visión Común para el Futuro (VCF). Este documento constituye la principal hoja de ruta y el marco estratégico que orienta las decisiones del Uun lirunin (el parlamento wampis), así como las de las autoridades y las comunidades. La VCF establece la implementación progresiva de medidas a corto, medio y largo plazo destinadas a reconstruir la autonomía y alcanzar el Tarimat Pujut (Buen Vivir) para las generaciones futuras.
En línea con esta visión, en el territorio Wampis se viene ejecutando desde el 2023 el Proyecto Caminos de Transformación, con el financiamiento de la IKI (International Climate Initiative o Iniciativa Internacional sobre el Clima), programa del gobierno alemán, cuyo objetivo general es conservar y manejar los recursos naturales de interés ecológico y económico, garantizando su uso sostenible por las poblaciones locales en las cuencas de Santiago y Morona.
Uno de los componentes claves de este proyecto es el manejo y repoblamiento de poblaciones de quelonios acuáticos Podocnemis unifilis (taricaya) y Podocnemis expansa (charapa). Ambas especies de tortugas, de gran valor cultural, espiritual y alimentario para los Wampis, desempeñan funciones ecológicas esenciales en los ecosistemas amazónicos. Sin embargo, enfrentan amenazas como la destrucción de sus hábitats, la contaminación de los ríos y los efectos del cambio climático.
A ello se suma la captura de hembras reproductoras en las playas de desove, la extracción de individuos adultos y subadultos mediante redes y anzuelos, y la recolección de huevos en los nidos. Estas presiones han generado una disminución significativa en las poblaciones naturales y han modificado las prácticas tradicionales de las comunidades, obligándolas a replantear sus estrategias de uso y conservación.
Como parte del proyecto se viene trabajando en fortalecer las capacidades de los comuneros y sus autoridades para el manejo directo de las tortugas, así como en procesos de educación ambiental que promuevan la apropiación y la participación continua de niños escolares, jóvenes y adultos. Hasta la fecha, se viene trabajando con seis comunidades ribereñas (San Juan, Puerto Juan, Sánchez Cerro, San Francisco de Chiwaza, La Libertad y Ayambis) y 136 comuneros, desarrollando tres campañas de liberación de crías desde el inicio del proyecto. Los resultados muestran un manejo exitoso con una tasa de eclosión de 69.8% para taricayas y 55.56% para Charapas.
La liberación de más de 10 mil crías vivas de taricaya y de más de 1500 crías vivas de charapa durante los tres años de ejecución del proyecto representa una contribución importante para la recuperación de las poblaciones naturales de ambas especies.
“Las charap (taricaya) siempre han estado en el territorio Wampis, pero ahora vemos que están disminuyendo y eso nos preocupa, porque su desaparición dejaría un vacío en la naturaleza. Por eso empezamos a recuperarlas, y en mi comunidad somos las mujeres quienes estamos liderando esta actividad. Sentimos que la gente está tomando conciencia de su importancia ecológica y sabemos que, por ahora, debemos enfocarnos en protegerlas y asegurar que se recuperen, para que en el futuro puedan mantenerse sin desaparecer.”
Marixa Kukush Pati, líder wampis de la comunidad de Shinguito, en el distrito de Morona, provincia de Datem del Marañón, departamento de Loreto, Perú. Desde 2023, ha liderado la gestión y la repoblación de las poblaciones de quelonios acuáticos en su comunidad
Otro componente que se viene desarrollando es el manejo de Arapaima gigas (paiche), reconocido como el pez de agua dulce con las escamas más grandes del mundo y una especie emblemática de la Amazonía. Su rol ecológico principal es el de depredador piscívoro, además de actuar como indicador de la salud de los ecosistemas acuáticos y constituir una fuente esencial de proteína para las comunidades. Sin embargo, la sobrepesca histórica ha reducido críticamente sus poblaciones naturales.
En respuesta, se ha iniciado el repoblamiento de la especie en la Cocha Shinguito, Comunidad de Puerto Juan en la cuenca de Morona como estrategia para restaurar el equilibrio ecológico y dinamizar la economía comunitaria. Durante el año 2023, antes de implementar medidas de recuperación, se realizó un censo poblacional en el Sistema de Cochas de Shinguito, empleando el método de “Censo por Boyadas en Parcelas”. Este procedimiento se basa en una característica fisiológica del paiche: su necesidad de respirar oxígeno atmosférico y salir periódicamente a la superficie, acción conocida como “boyada”.
A partir de 2024, la especie se encuentra en proceso de recuperación gracias a las medidas de manejo comunitario, entre ellas el cumplimiento del reglamento interno, los acuerdos de manejo, el control y vigilancia del área, la regulación de la pesca y la protección de zonas de reproducción y crecimiento. Asimismo, se han establecido normas para el aprovechamiento sostenible del recurso, que incluyen restricciones temporales de pesca, respeto de tallas mínimas de captura y, cuando corresponde, cuotas de extracción acordadas con las autoridades competentes.
Estas acciones han reducido la presión sobre la población de paiche y favorecido su recuperación. El monitoreo realizado en el 2024 registró 236 individuos en la Cocha Shinguito (141 juveniles y 95 adultos), lo que representa un incremento respecto al censo de 2023, cuando se contabilizaron 81 individuos (24 juveniles y 57 adultos).
En conclusión, aunque aún queda un largo camino por recorrer para los Wampis, los avances alcanzados reflejan un proceso alentador hacia la adaptación y recuperación de las especies, así como hacia la consolidación de un sistema de autodesarrollo comunitario. Las acciones implementadas han permitido fortalecer la gobernanza local, reducir las presiones sobre la biodiversidad y sentar las bases para un manejo sostenible que articula conservación ecológica con soberanía alimentaria y desarrollo económico.


