Al igual que los Pueblos Indígenas, las comunidades rurales también poseen conocimientos tradicionales asociados a su territorio, como el uso de plantas medicinales con beneficios en la salud y estética, o técnicas para conservación de suelo y agua que se han transmitido de generación en generación.
Mujeres y Ambiente es una pequeña organización legalmente constituida como una Sociedad de Producción Rural ubicada en la comunidad de La Carbonera, Municipio de Querétaro, en México. Realiza actividades del sector primario (producción de hortalizas, conejo, gallinas de libre pastoreo y borregos), secundario (elaboración y comercialización de productos cosméticos y de higiene personal elaborados a partir de plantas medicinales de la región) y terciario (servicios turísticos y educativos a través de recorridos guiados en sus instalaciones).
Leyenda: Sembrando un legado. Eulalia Moreno trasplantando toronjil (Agastache mexicana). La Carbonera, Querétaro. México. Crédito: Salomón Aguilar Hernández
La creación de Mujeres y Ambiente: familia, comunidad y conocimientos tradicionales
El conocimiento que Mujeres y Ambiente tiene sobre el uso de plantas y manejo del territorio es un conocimiento heredado, que ha sido complementado con conocimientos técnicos adquiridos a través de la capacitación. Seis de sus ocho integrantes son familia y originarios de esta comunidad, la cual es una comunidad periurbana con una alta tasa de migración. En la comunidad, las mujeres juegan un papel importante ya que son quienes se quedan al frente de los hogares y son las que guían las acciones que se desarrollan en su territorio.
El trabajo de Mujeres y Ambiente comenzó hace más de 70 años, cuando doña Eulalia Moreno, junto con su esposo Faustino Balderas, comenzaron a trabajar en su parcela, el espacio que hoy ocupa Mujeres y Ambiente. Hicieron terrazas para conservar el suelo y el agua en donde además construyeron un pequeño estanque para la captación y almacenamiento de agua. Este estanque abastecía del vital líquido no solo a la familia, sino también a familias de la comunidad y de comunidades aledañas en un entorno en donde el agua potable solo llegó hace poco más de 40 años.
Asimismo, relatan que el uso de plantas medicinales siempre ha estado presente en la familia tanto para curar enfermedades como afecciones de la piel y cabello. Utilizan plantas de la región como el árnica, sangregado, espinosilla o toronjil complementado con otras no propiamente nativas como el romero, la hierbabuena o la sábila, entre otras.
Este conocimiento y el amor inculcado por su territorio fueron lo que llevaron en primera instancia a la conformación en 2009 de un grupo de 35 mujeres y dos hombres de distintas edades interesados en mejorar las condiciones de sus hogares y garantizar sus necesidades básicas de subsistencia a través del ahorro de leña, la salud de las mujeres y la construcción de huertos familiares con uso de lombricultura. Posteriormente, tras fundar elementos comunes de visión y trabajo, se enfocaron en la estructuración y consolidación de micronegocios mediante capacitaciones continuas usando los excedentes de la producción y consumo de sus propios alimentos, el mejoramiento del funcionamiento ecológico de sus viviendas y la proyección de su comunidad en el entorno periurbano separándose el grupo en distintos emprendimientos familiares o individuales.
En 2016, el grupo conformado principalmente por integrantes de la familia Balderas Moreno, decide constituirse formalmente como una Sociedad de Producción Rural, transitando al desarrollo de otros proyectos, como el aprovechamiento de plantas aromáticas y medicinales para la elaboración de productos cosméticos y de higiene personal. Además, desarrollaron una cadena de valor para la comercialización de plantas deshidratadas que son utilizadas como materia prima para la industria cosmética en colaboración con la empresa española Provital dedicada al desarrollo de extractos y activos para cosmética.
Capacitaciones y alianzas
La capacitación y alianzas con el sector académico y privado, así como el apoyo de organizaciones no gubernamentales y dependencias del gobierno estatal ha sido fundamental en el desarrollo y crecimiento de estas actividades.
En 2017, junto con otros productores, Mujeres y Ambiente firmó un acuerdo de acceso y comercialización de recursos genéticos bajo Protocolo de Nagoya para la industria cosmética. Para este proceso Mujeres y Ambiente decidió trabajar en conjunto con un grupo de productores de dos comunidades cercanas debido a que por la escasez de agua en el predio no tiene la capacidad para la producción requerida. Este grupo de productores en particular también había recibido formación y capacitación previa para producción de plantas nativas con el Centro Regional de Capacitación en Cuencas y la maestría en Gestión Integrada en Cuencas de la Universidad Autónoma de Querétaro, por lo cual comparten metas y compromisos comunes de desarrollo local con un aprovechamiento sustentable de sus recursos, además del trabajo en la conservación y restauración de su territorio el cual en el caso de estos productores tiene un alto índice de erosión.
En este proyecto la Universidad Autónoma de Querétaro tuvo un papel importante, ya que capacitó a los productores en la propagación y cultivo de árnica (Heterotheca inuloides), una especie que tradicionalmente se utiliza como desinflamante y que crece en la región y es una de las especies que Mujeres y Ambiente utiliza para la elaboración de geles y pomadas terapéuticas. De este proyecto una estudiante de maestría hizo una evaluación de sostenibilidad de los diferentes agrosistemas que se trabajaron con los productores de árnica. La evaluación de la sustentabilidad hace visibilizar tanto los aportes ambientales del cultivo de árnica como su importancia para la conservación del suelo. Por ejemplo, las plantas de árnica son un punto de atracción de polinizadores y las raíces de las plantas que se manejan en los agrosistemas contribuyen a retener el suelo, un factor que es muy importante ya que como se mencionó anteriormente las comunidades de los productores tienen problemas de erosión e incluso en algunos predios se podía ver la formación de cárcavas.
Esta evaluación ambiental también incluyó una campaña de sensibilización con el fin de que los agricultores comprendieran por qué era necesario y aprendieran algunas técnicas fundamentales para favorecer la salud del suelo. Ahora, los productores aplican medidas en sus sistemas de cultivo para retener el suelo, como las fajinas con botellas y ramas, además de la elaboración de bioinsumos para abonar su suelo. Es evidente que este trabajo de concientización y capacitación derivada de los beneficios no económicos del acuerdo bajo el Protocolo de Nagoya fue un éxito ya que, en entrevistas ligadas al estudio de evaluación de sustentabilidad del proyecto, los productores manifestaron preocupación por las condiciones del suelo y la importancia que tiene para ellos su conservación (Torres-Poot, C., 2024). Cabe señalar que para este proceso la experiencia y conocimiento que Mujeres y Ambiente aportó a los productores a través del intercambio de experiencias sirvió de base para que los productores se pudieran formar en el cultivo, procesamiento y comercialización del árnica.
Leyenda: Flor de Árnica mexicana (Heterotheca inuloides). La Carbonera, Querétaro, México. Crédito: Salomón Aguilar Hernández
Talleres y visibilización internacional
Las alianzas con el sector académico y privado, les ha permitido visibilizar el proyecto a una escala internacional. En 2020 les fue otorgado el Premio Ecuatorial, un galardón internacional que reconoce esfuerzos comunitarios e indígenas por proteger la biodiversidad y reducir la pobreza mediante soluciones sostenibles basadas en la naturaleza.
Asimismo, en 2021 la alianza y el modelo de trabajo con el sector académico y privado llamó la atención de los organizadores de la Expo Dubái 2020 por lo cual en conjunto con estos actores fueron invitadas a participar con la conferencia: Soluciones y medios de subsistencia locales basados en la naturaleza. Más allá de los árboles: cómo construir un ecosistema de trabajo.
Al mostrar la sostenibilidad de su espacio, este ha dado soporte a la UMDI-Facultad de Ciencias UNAM en la realización de prácticas de campo, del Taller Internacional de Clasificación de Suelos y del Taller Internacional de Indicadores de Calidad del Suelo.
Codiseño del espacio para tener una mejor producción
Asimismo, a través de investigaciones cofinanciadas por las mismas instituciones académicas, así como por fondos internacionales como el del programa Daughters for Earth, ha permitido evaluar y mejorar el sistema milpa (maíz, calabaza y frijol) utilizando diferentes tratamientos de abonos y la evaluación de paquetes tecnológicos para la producción sustentable de la milpa, además de apoyar a los productores de árnica con material para mejorar sus huertos y hacer los análisis de suelos.
Actualmente, se está trabajando el codiseño del espacio de cultivo de Mujeres y Ambiente a través de manejo hidrológico del terreno para tener una mejor producción tanto del sistema milpa como de la producción de plantas aromáticas y medicinales. Este permite no solo conservar el suelo, el agua y la biodiversidad del entorno sino también trabajar en la preservación de los conocimientos tradicionales asociados a las plantas.
Por ejemplo, los primeros resultados que se tienen de este codiseño se puede decir que aquellas terrazas construidas hace más de 70 años están hechas con una precisión casi exacta de curvas de nivel lo que ha evitado tener un mayor grado de erosión del entorno. Estas colaboraciones han permitido a Mujeres y Ambiente combinar sus conocimientos tradicionales con nuevas técnicas para mejorar el rendimiento de sus cultivos, hacer crecer su organización y contribuir a la economía de su zona.
Leyenda: Salomón Aguilar Hernández Ángeles cosechando en el huerto. La Carbonera, Querétaro, México. Crédito: Oscar Maskie
Crecimiento del proyecto
Actualmente, además del árnica, Mujeres y Ambiente exporta cinco especies de plantas aromáticas, lo que ha implicado la incorporación y capacitación de productores de otros estados del país, pero su meta es seguir creciendo e incorporar a más productores sobre todo mujeres quienes a través del trabajo en sus huertos encuentran un ingreso extra para sus hogares, apoyo técnico y organizativo. Es así que el proyecto no únicamente representa una fuente de ingreso y restauración del territorio, sino también una plataforma de empoderamiento que transforma su rol dentro de sus comunidades y les abre nuevas oportunidades de desarrollo.
Este tipo de proyectos y alianzas estratégicas como el de Mujeres y Ambiente demuestran que no hay iniciativas pequeñas, sino ganas de trabajar y un modelo de trabajo que puede ser ejemplo para otros proyectos, productores y organizaciones.
Bibliografía
Torres-Poot, C., (2024) Efecto del cultivo de árnica sobre el suelo y la sustentabilidad en sistemas de producción tradicional de la microcuenca La Joya. Tesis Maestría en Gestión Integrada de Cuencas. Universidad Autónoma de Querétaro. 103 p.


