El Pueblo Guna de Dad Naggue Dubbir, ubicado en la Comarca de Guna Yala, Panamá, mantiene una relación ancestral e intrínseca con el mar, concebido no solo como un espacio físico, sino como un territorio vivo que sostiene la alimentación, la espiritualidad, la identidad colectiva y la organización comunitaria. Esta relación se basa en sistemas propios de conocimiento y gobernanza construidos a lo largo de generaciones, fundamentados en el respeto a los ciclos naturales, las normas consuetudinarias y la toma de decisiones colectivas.
En la cosmovisión Guna, el mar (Muu Billi) forma parte integral de la Madre Tierra y su cuidado responde a principios de equilibrio, reciprocidad y complementariedad. Estos principios contenidos y transmitidos a través de historias, cuentos, cantos tradicionales de arrullo y son transmitidos de generación en generación.
Sin embargo, estas formas de vida y sistemas enfrentan amenazas crecientes asociadas al cambio climático, como el aumento del nivel del mar, la degradación de los arrecifes coralinos y la alteración de los ciclos de reproducción de las especies marinas. A estas presiones se suman factores externos como el turismo no regulado, la contaminación por plásticos, la pesca no sostenible y la imposición de modelos de desarrollo ajenos a la cultura Guna. Estas dinámicas afectan directamente la biodiversidad, la seguridad alimentaria y la continuidad cultural del pueblo.
En este contexto, las mujeres Guna desempeñan un papel fundamental. Como cuidadoras históricas de la alimentación, la salud, la crianza y la transmisión del conocimiento cotidiano vinculado al mar, son actoras clave en la sostenibilidad de la vida comunitaria. No obstante, su liderazgo ha sido históricamente invisibilizado en los marcos formales de conservación y en los mecanismos de financiamiento ambiental.
Este estudio de caso analiza el proceso liderado por mujeres Guna para la recuperación y revitalización de los conocimientos tradicionales sobre los ecosistemas marinos en Dad Naggue Dubbir, destacando su contribución a la conservación de la biodiversidad y su relevancia de hecho, para la implementación del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming–Montreal.
Acciones y actividades
Actualmente las islas enfrentan amenazas por actividades externas como el turismo, la navegación de embarcaciones (veleros y cruceros) y prácticas pesqueras no sostenibles, así como la acumulación de desechos plásticos. Otra amenaza son las actividades de desarrollo que no son propias, en la utilización de materiales para rellenos y construcción de viviendas que no son tradicionales, ocasionando la erosión de playas y corales.
Protección de sitios sagrados y prácticas tradicionales
Nuestros abuelos y abuelas nos inculcaron que el mar nos da vida, allí se reproducen las especies que nos dan alimento y al mismo tiempo son seres que igual que nosotros viven, sienten – por eso es importante el cuidarlos y protegerlos.
Por eso nos enseñaron que allí existen sitios sagrados que no debemos perturbar, allí viven espíritus que nos cuidan y protegen, pero que también reaccionan ante cualquier amenaza que destruya su hábitat. En respuesta, las mujeres recuperaron conocimientos sobre sitios sagrados marinos conocidos como “Galus” o “birias”, espacios de alto valor espiritual y ecológico, cuya función es proteger los corales y arrecifes. Un pescador y conocedor de plantas medicinales de 69 años, nos reafirma sobre este tema y que muchas de las especies —tanto los peces como las plantas— que existen en el mar se utilizan para curar muchas enfermedades.
Revitalización de la transmisión intergeneracional del conocimiento
Un elemento clave del proceso fue la transmisión intergeneracional del conocimiento. A través de cantos, historias, narraciones y el uso del idioma Guna, las mujeres fortalecieron los sistemas propios de educación, asegurando la continuidad cultural y la responsabilidad de las nuevas generaciones en el cuidado del mar.
Las mujeres asumieron un rol central como lideresas, facilitadoras y guardianas del conocimiento, articulando la conservación marina con la alimentación, la salud, la crianza y la vida comunitaria.
Análisis: sistemas de gobernanza guna y liderazgo de las mujeres
El estudio de caso evidencia que los sistemas propios de gobernanza del Pueblo Guna constituyen una base sólida y efectiva para la conservación de la biodiversidad. A diferencia de enfoques externos que tienden a fragmentar la gestión de los ecosistemas, estos sistemas integran dimensiones ecológicas, culturales y espirituales, generando prácticas sostenibles a largo plazo.
El liderazgo de las mujeres Guna es fundamental dentro de estos sistemas. Su conocimiento sobre los ciclos de las especies, la disponibilidad de alimentos y las prácticas de consumo sostenible les permite tomar decisiones clave en la gestión de los recursos marinos. Además, su rol en la crianza y educación fortalece la transmisión de valores y saberes que sostienen la relación equilibrada con el entorno.
Como ejemplo, tenemos a Delany Lopez, de 30 años, quien recuerda su formación adquirida desde la infancia:
«De niña empecé a escuchar a través de los cantos de los sabios que nos relataba la importancia del mar, “Muu Billi”, abuela mar, que nos cuida y protege y nos brinda el alimento. También recuerdo que mi abuelo nos relataba historias acerca del mar, también algunos cuentos que hoy día están escritos en algunos libros. Puedo compartir que hoy día no se escucha los cantos de arrullo que en ese entonces escuchaba donde las madres y abuelas narraban a los niños y niñas su rol de proveer los alimentos a la familia y una de ellas la pesca».
Delany Lopez
Sin embargo, este liderazgo enfrenta importantes desafíos. Las mujeres indígenas tienen acceso limitado a espacios formales de toma de decisiones y a mecanismos de financiamiento. Los marcos internacionales de conservación y cambio climático no siempre reconocen ni se adaptan a los sistemas de gobernanza indígena, lo que genera barreras para el fortalecimiento de estas iniciativas.
La falta de reconocimiento del conocimiento de las mujeres no solo implica una desigualdad, sino también una pérdida significativa de oportunidades para enfrentar la crisis climática y de biodiversidad. Sus prácticas y saberes ofrecen soluciones concretas basadas en la sostenibilidad, la resiliencia y el equilibrio con la naturaleza.
Aportes al Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming–Montreal
Meta 3: conservación efectiva de la biodiversidad
Los sistemas propios del Pueblo Guna funcionan como mecanismos efectivos de conservación, protegiendo ecosistemas marinos a través de normas comunitarias y prácticas culturales.
Meta 22: participación plena y efectiva
El proceso fortalece la participación del pueblo Guna en la toma de decisiones, con un rol central de las mujeres, abuelas y sabias.
Meta 23: igualdad de género
Se evidencia que la igualdad de género se materializa en el liderazgo activo de las mujeres en la conservación, garantizando la sostenibilidad de los sistemas propios, aunque con ciertas limitaciones aún.
Meta 19: financiamiento directo y equitativo
El caso resalta la necesidad de acceso directo a financiamiento para los Pueblos Indígenas, especialmente para iniciativas lideradas por mujeres y jóvenes, respetando sus formas de organización.
Resultados clave
- Fortalecimiento de los sistemas propios de conocimiento y gobernanza marina
- Reconocimiento del liderazgo de las mujeres Guna en la conservación
- Revitalización de la transmisión intergeneracional del conocimiento
- Protección de sitios sagrados y prácticas tradicionales
- Generación de bases para el acceso a financiamiento climático y de biodiversidad.
Conclusión
Desde el territorio de Guna Yala, se demuestra que la conservación de la biodiversidad es una práctica viva basada en sistemas propios de conocimiento y gobernanza. Este estudio de caso evidencia que no puede haber protección real del mar sin el respeto a los derechos colectivos de los pueblos indígenas, sin su participación plena y efectiva y sin el reconocimiento del liderazgo de las mujeres indígenas.
Por tanto, la implementación del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming–Montreal requiere reconocer y fortalecer estas experiencias territoriales. Esto implica transformar los enfoques de conservación, garantizar financiamiento directo y asegurar la inclusión de las mujeres, juventudes y niñez de los pueblos indígenas en la toma de decisiones.
Y como resultado tenemos un documento de trabajo como una guía o una hoja de ruta para seguir desarrollando estos sistemas de fortalecimiento, recuperación y transmisión de los conocimientos y sabiduría del pueblo Guna sobre todo de las mujeres indígenas a la presente y a las futuras generaciones.


