Desde 1980, la expansión de la ganadería extensiva y la apertura de la Carretera Transchaco han provocado una deforestación masiva, fragmentando los bosques, reduciendo las poblaciones de fauna silvestre y ejerciendo presión sobre los territorios indígenas. La crisis socioambiental se ha agravado, lo que ha convertido al Chaco en una de las regiones más deforestadas del mundo. Grandes extensiones se convirtieron en pastos para el ganado y en cultivos mecanizados, como la soja y el algodón; según Global Forest Watch, se perdió alrededor del 20 % de la superficie forestal del Gran Chaco.

Resumen ejecutivo

La comunidad Casuarina, perteneciente al Pueblo Nivaclé, viene desarrollando una experiencia destacada de gestión territorial en el Chaco paraguayo, una región de alta biodiversidad y fragilidad ecológica.

Frente a la creciente presión sobre los bosques, resultado de la deforestación, la expansión ganadera y el avance de los agronegocios, la comunidad ha impulsado un proceso de certificación de bosques integrando el conocimiento indígena con estándares técnicos de manejo forestal sostenible. Este proceso ha permitido fortalecer la gobernanza territorial, conservar el bosque nativo, mantener y mejorar los medios de vida, visibilizar y reafirmar el rol de los Pueblos Indígenas como actores claves en la conservación y protección de la biodiversidad.

Leyenda: ​Meeting with women and young people from Casuarina. Crédito: ​Tina Alvarenga​

Contextos sociocultural y territorial

El Pueblo Nivaclé mantiene históricamente una relación estrecha con el bosque basado en el conocimiento tradicional, el uso sostenible de los recursos, y el manejo del territorio según normas comunitarias. Sin embargo, su territorio ha sufrido grandes transformaciones, por la deforestación de unas 40.000 hectáreas en zonas aledañas en la última década, impulsada por la expansión ganadera intensiva y la agricultura mecanizada (soja y algodón).

Esto ha llevado a la comunidad a reforzar prácticas de conservación como estrategia de defensa territorial, seguridad alimentaria y fortalecimiento sociocultural. Entre las principales problemáticas destacan la pérdida de biodiversidad y la reducción de fauna silvestre, así como las fumigaciones aéreas con agroquímicos que afectan a las comunidades indígenas y campesinas (latinos o no indígenas como lo denominan), afectando bosques nativos, abejas y sistemas productivos tradicionales.

Igualmente, se ha visto alterado los sistemas hídricos con la destrucción de paleocauces y cauces naturales. Esto deriva en la pérdida de sistemas tradicionales de captación de agua, con el aumento de pérdida de producción para el auto sustento y renta por la sequía permanente que les afectan. Se suma el deterioro de infraestructura (vial principalmente) por la circulación diaria de transporte pesado, se calcula unos 50 camiones diarios, con la consecuente destrucción de caminos comunitarios mantenidos con recursos propios.

Organización y gobernanza comunitaria, medios de vida e integración de conocimientos

La Comunidad cuenta con una estructura organizativa sólida y diversas iniciativas productivas. Dispone de una producción ganadera comunitaria de aproximadamente 700 cabezas de ganados, un sistema de trazabilidad que permite un mejor control y gestión. Es decir, debido a un sistema de control de registro, por parte del Servicio Nacional de Calidad y Salud Animal (SENACSA) y registro propio de la comunidad, el bajo número de ganados, permite rastrear el origen, manejo, sanidad y traslado del ganado bovino criado en tierras o comunidades indígenas desde su nacimiento hasta su comercialización.

Además, cuenta con un sólido sistema contable que gestiona un presupuesto comunitario destinado principalmente a los siguientes ámbitos: sanidad (18,5 %), educación (24,5 %), infraestructuras (12 %) y seguridad alimentaria (45 %).

Cuentan con maquinaria para preparación mecanizada de suelos, en donde las familias tienen asignado la utilización de la misma unas horas por año (en tiempo de siembra). El calendario agrícola está basado en tiempo de lluvias y la producción es para autoconsumo y renta.

Monitoreo y análisis del territorio

La identificación de especies y usos del bosque, a través del conocimiento tradicional Nivaclé, permitió identificar especies clave que aún existe y que forma parte de su sistema alimentario y plantas medicinales que son base de su medicina tradicional. Además, los inventarios forestales realizados por los biólogos aportaron datos sobre densidad, regeneración, estado de conservación y especies amenazadas, integrando ambos saberes, científico y tradicional, en el plan de manejo ambiental. Esta colaboración fue el fruto de una relación de confianza entre los profesionales con la comunidad y sus líderes, principalmente porque el actual líder Don Graciano Ramírez, ha trabajado por más de 15 años en una organización no gubernamental (Comité de Iglesias) como técnico de campo, y cuya experiencia es fundamental para un trabajo sistemático, con asistencia técnica de los asesores menonitas, la ONG A Todo Pulmón.

Se realizaron jornadas de trabajo entre técnicos, líderes y sabios/as que fomentaron la transmisión de conocimientos y fortalecimiento de capacidades. Estas incluyeron los saberes tradicionales del pueblo Nivaclé y la transmisión intergeneracional en la comunidad, con capacitación en manejo forestal sostenible, normativa ambiental y criterios de certificación. Todo ello promovió un aprendizaje mutuo y facilitó la incorporación a mecanismos de pagos por servicios ambientales. Esta certificación forestal se enmarca en una línea de política pública que impulsa el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADES), a través de varios proyectos que se está implementando en la región chaqueña.

En este contexto, es importante mencionar que se realizan capacitaciones, reuniones y jornadas promovidas por el MADES y sus aliados como el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), programas como ONU RED+ y otros para capacitar a los líderes sobre la certificación de bosques.

La participación de la comunidad, en la certificación de bosques y los pagos por certificados ambientales, en el caso de Casuarina recibe el acompañamiento, asesoría y cooperación de la Asociación de Servicios de Cooperación Indígena-Mennonita ASCIM, así como asesoramiento financiero e intermediación de créditos a través de la Fundación Indígena para el Desarrollo Agropecuario (FIDA). Todas estas alianzas hacen de la comunidad Casuarina, una comunidad con mejor posición para las negociaciones en cuanto a los pagos por servicios ambientales, a través de sus representantes, la participación de las mujeres y la comunidad en general.

Certificación forestal

En relación al proceso de certificación forestal, una de las estrategias para la conservación de sus bosques, el enfoque que se aplica se basa en la integración de los conocimientos tradicionales Nivaclé, con la incorporación de herramientas técnicas y científicas y la plena participación comunitaria (CLPI). Para llevar a cabo este proceso se tuvo en cuenta en la etapa inicial, la realización de georreferenciación del territorio y sistemas de trazabilidad para la producción ganadera. Se realizaron reuniones y jornadas de trabajo con instituciones como MADES, el Instituto Forestal Nacional (INFONA), el Instituto Paraguayo del Indígena (INDI); la gobernación y municipalidad de Boquerón, incluidas organizaciones no gubernamentales como A Todo Pulmón y otros, sobre la certificación de bosques y los pagos por servicios ambientales, sobre los mecanismos de negociación e identificación de mercado.

Proceso de identificación de áreas potenciales

Se evaluaron zonas del territorio considerando la biodiversidad, amenazas y uso consuetudinario. El monitoreo comunitario, basado en observación permanente, se complementó con datos e indicadores científicos sobre biodiversidad, zonificación, cobertura forestal, calidad de suelo y hábitat, fortaleciendo el seguimiento requerido para la certificación forestal y su incorporación a pagos por servicios ambientales.

Se identificaron las siguientes zonas:

Zona Oeste: área de fondo con paleocauces y cauces, propensas a incendios forestales.

Zona Suroeste: zona boscosa con bosques de palo santo, quebracho (en peligro de extinción y de gran valor económico y cultural) y coronillo. Se detectaron invasión de personas externas para tala y producción de carbón clandestino. Gracias al monitoreo comunitario se logró expulsar a los invasores. Además, es un área importante para la apicultura, siendo ésta una actividad de renta para la comunidad.

Zona centro-sur: predominantemente de espartillar (70 %), con una menor cobertura forestal. Se ha visto afectada por la fumigación aérea y es muy vulnerable a la degradación. También reviste importancia para la agricultura. Esta zona sirve de reserva tanto para la agricultura de subsistencia como para la generadora de ingresos de la comunidad.

Centro de la comunidad: asentamiento principal con arbustos y escasos árboles, área de fácil acceso, sujeta a extracción de leña por recolección por personas ajenas a la comunidad. No se considera boscosa, pero se da una integración de árboles con arbustos.

Zona Oriental: una zona con una gran diversidad de especies arbóreas, entre las que se incluyen los algarrobos —una fuente de alimento básica para el pueblo nivaclé—, a la que resulta difícil acceder, lo que contribuye a su conservación.

Zona Este ampliada: con unas 1500 hectáreas de área de diversidad de especies como algarrobo, tunas, docas, sacha, sandía del bosque, poroto del monte (parte del sistema alimentario nivaclé); además de espartillar, quebracho y palo santo (especie en peligro de extinción). Hay presencia de fauna (aves, venados, tapires, chanchos silvestres) así como disponibilidad de frutos silvestres con acceso limitado, que es visto como una ventaja para la conservación. Esta zona fue considerada la más adecuada para la certificación.

Esta decisión fue precedida por un proceso participativo que incluyó la consulta libre, previa e informada a la comunidad (CLPI), con participación de técnicos (biólogos, ingenieros forestales, técnicos indígenas) e involucramiento de toda la comunidad.

La gobernanza de la comunidad se basa en la participación clave de:

  • Los ancianos, entre los que se incluyen hombres y mujeres con liderazgo espiritual
  • El consejo comunitario, conformado por representantes de las aldeas
  • El equipo técnico: conformado por profesionales indígenas y no indígenas
  • El comité de mujeres: con representación oficial reconocida por el ayuntamiento y el equipo técnico.

Cabe destacar el rol de las mujeres resulta fundamentales, no solo por su liderazgo en la toma de decisiones (aun cuando ésta no sea formal), sino también porque forman parte de los procesos internos de consenso familiar. Igualmente se revaloriza los usos tradicionales de la alimentación, el conocimiento de la medicina tradicional y la artesanía, que tradicionalmente han estado en manos de las mujeres.

Resultados y desafíos

La comunidad cuenta con 1.500 hectáreas certificadas prioritarias para la conservación, de las más de 7.859 hectáreas, donde desarrolla prácticas productivas sostenibles como la agricultura de subsistencia y de renta, y recolección de productos forestales no maderables, sin uso intensivo de agroquímicos ni transformación extensiva del bosque. Sin embargo, persiste el desafío de identificar y buscar compradores y concretar pagos por los servicios ambientales de sus bosques certificados.

Se avanza en la incorporación progresiva de tecnologías adaptadas al contexto cultural para el monitoreo territorial y forestal, con la participación activa de jóvenes y mujeres, capacitadas, incluyendo el uso de drones para vigilar actividades ilegales (tala y carbonización), cambios en la cobertura forestal, fauna y acceso no autorizados.

La organización comunitaria está fortalecida, administra sus recursos financieros y humanos, y articula con instituciones públicas y privadas. Sin embargo se requiere continuar consolidando la gobernanza mediante la actualización de normas internas, definición de roles claros y establecimiento de mecanismos de control y sanción frente al uso indebido de los recursos.

Lecciones aprendidas

  • La participación comunitaria es clave para la apropiación, el control y la sostenibilidad
  • El conocimiento ancestral fortalece la gestión ambiental y la conservación de los bosques
  • El rol de la mujer resulta central en la gobernanza comunitaria
  • La certificación forestal puede constituirse en una herramienta estratégica para la defensa territorial y la conservación de los bosques

Contribuciones al Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal y al Convenio sobre la Diversidad Biológica

Esta experiencia contribuye directamente a:

  • Meta 1: planificar y gestionar todas las zonas para reducir la pérdida de biodiversidad
  • Meta 3: conservar el 30 % de las zonas terrestres, de aguas continentales y marinas
  • Target 5: ensure that the collection and trade of wildlife are sustainable, safe and lawful
  • Target 9: sustainable management of wildlife for the benefit of people
  • Meta 10: mejorar la biodiversidad y la sostenibilidad en la agricultura, la acuicultura, la pesca y la silvicultura
  • Target 21: ensure the availability and accessibility of knowledge to guide action on biodiversity
  • Target 22: ensure the participation of all in decision-making and access to justice and information relating to biodiversity
  • Artículo 8 j): protección, respeto y utilización de los conocimientos tradicionales de las mujeres Indígenas.
Autores
  • Faustina Alvarega Perez, Pueblo Guaraní Occidental, Articulación de Mujeres Indígenas del Paraguay (MIP)
  • Graciano Ramírez, Pueblo nivaclé, del pueblo de la Comunidad Casuarina
Organización / grupo / comunidad

Red de Mujeres Indígenas del Paraguay (MIP)

Pueblo nivaclé

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