Las olas resplandecientes rompen en costas vírgenes, salpicadas de espectaculares cascadas y de naturaleza salvaje. Amadiba, situada en la «Costa Salvaje» de Sudáfrica, en la provincia del Cabo Oriental, es una región de gran belleza natural, territorio del pueblo indígena de los amaMpondo, así como un lugar de gran importancia para la conservación de la naturaleza. Varias especies vegetales y animales solo se encuentran en estado natural en esta región del mundo, debido a su ubicación geográfica única y a sus condiciones bioclimáticas. Forma parte del Centro de Endemismo de Mpondoland, reconocido a escala mundial, situado a lo largo de la costa este de Sudáfrica.
Amadiba es uno de los pocos lugares de Sudáfrica donde los pueblos indígenas locales han permanecido en sus tierras y han conservado su modo de vida y sus medios de subsistencia. El pueblo amaMpondo sigue cultivando sus plantas tradicionales a lo largo de las estaciones, pastoreando su ganado en tierras comunitarias y viviendo en pequeñas granjas dispersas en un mosaico de praderas y bosques. La mayoría de las carreteras no están asfaltadas, el acceso a la electricidad es limitado y la ciudad más cercana se encuentra a unas horas en coche. Los niños van a pie a la escuela local, pequeños paneles solares instalados en los tejados bombean agua del río hacia depósitos alimentados por gravedad, y unos guías locales muy comprometidos llevan a los turistas más motivados a realizar largas excursiones a pie a lo largo de un litoral virgen. La comunidad organiza cada año festivales culturales y gastronómicos para celebrar su patrimonio. Amadiba aúna tradición y modernidad, encontrando satisfacción espiritual en el equilibrio entre la abundancia natural y las necesidades humanas, y nos invita a todos a descubrir este estilo de vida.
Imagen: Combinación de conocimientos indígenas y técnicos para reducir la erosión del suelo mediante el uso de especies vegetales autóctonas, la gestión del terreno siguiendo las curvas de nivel y las prácticas tradicionales de manejo del suelo. Crédito: Travis Bailey
Amenazas que se ciernen sobre el territorio
Sin embargo, no todo es tan tranquilo como parece: la coexistencia pacífica entre el ser humano y la naturaleza se ha conseguido con gran esfuerzo y se ha visto puesta a prueba en numerosas ocasiones. El pueblo amaMpondo se ha resistido a los intentos de los colonos de desplazarles y, más recientemente, ha seguido rechazando los intereses capitalistas del Gobierno y de las entidades privadas. El modo de vida que ha elegido, despojado de los excesos de la sociedad industrial, es un camino deliberado e intencionado, guiado por el saber ancestral y las aspiraciones contemporáneas.
El pueblo amaMpondo lleva mucho tiempo llevando a cabo acciones de protesta contra la explotación minera a gran escala, las perforaciones petrolíferas en alta mar y la construcción de una autopista en su territorio ancestral, iniciativas que han sido reconocidas y respaldadas por los tribunales nacionales. El Comité de Crisis de Amadiba representa a la comunidad en estas luchas por la soberanía.
«Si nos oponemos a lo que no queremos, también debemos preguntarnos qué es lo que queremos como comunidad, qué entendemos por desarrollo sostenible».
Siyabonga Ndovela, líder juvenil de la comunidad local
Tampoco todas las amenazas provienen del exterior. Algunos retos son de origen interno. Las tierras de Amadiba sufren una importante degradación debido a los efectos acumulados del abandono. A medida que cada vez más jóvenes abandonan la región para dirigirse a los centros urbanos, cada vez son menos las personas que se ocupan de los pastos. Esto ha permitido que las plantas exóticas invasoras (acacia, eucalipto), así como la erosión hídrica y eólica, ganen terreno de forma considerable en el paisaje. Las prácticas tradicionales de gestión del suelo, antes muy extendidas, están desapareciendo de la memoria colectiva. Se impone con carácter de urgencia un fuerte renacimiento de la conservación de las tierras.
Ahí es donde entra en juego «Sustaining the Wild Coast» (SWC), una asociación sin ánimo de lucro que colabora con los Amadiba. SWC (Mazibuy’emasisweni en la lengua local, el isiMpondo) apoya a la comunidad mediante recaudaciones de fondos, colaboraciones, capacitación y redistribución de beneficios. Gracias a SWC y en colaboración con la asociación sin ánimo de lucro Siyazisiza Trust, los habitantes de Amadiba han obtenido financiación y han establecido colaboraciones para llevar a cabo proyectos relacionados con el desarrollo del ecoturismo comunitario, el desarrollo de capacidades de los jóvenes en materia de gestión de la tierra y la agroecología, así como acciones de defensa destinadas a preservar y proteger el territorio frente a un desarrollo insostenible.
Iniciativas de agrosilvicultura desarrolladas de forma conjunta
Con el objetivo de crear oportunidades para la gestión responsable del territorio y la biodiversidad, los amaMpondo también han puesto en marcha una iniciativa agroforestal autóctona. En colaboración con ONG sudafricanas, el Instituto de Recursos Naturales y el Siyasisiza Trust, los amaMpondo han diseñado y puesto en marcha conjuntamente una serie de parcelas agroforestales en sus pueblos, utilizando especies autóctonas locales. Todas estas especies vegetales autóctonas tienen al menos un uso concreto: proporcionan frutos comestibles, extractos medicinales, forraje para los animales o pequeñas cantidades de madera; además, también ofrecen importantes servicios ecosistémicos, como sombra, protección contra el viento, estabilización del suelo, así como retención de agua y secuestro de carbono. El proyecto se puso en marcha gracias a la financiación del Fondo para el Medio Ambiente Mundial en el marco de la iniciativa «Gran Muralla Verde» de la SADC, ejecutada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.
Las comunidades y las organizaciones asociadas se reunieron en septiembre de 2024 con el fin de identificar las zonas prioritarias que requerían plantaciones. Por ejemplo, se eligieron zonas soleadas en las escuelas para la plantación de árboles de sombra, huertos comunitarios para la creación de cortavientos, barrancos y dunas expuestas para la estabilización del suelo, etc. Esta reunión también permitió identificar las especies vegetales locales adecuadas para el uso humano (por ejemplo, alimentarias o medicinales), así como para los servicios ecosistémicos mencionados anteriormente. La identificación de las especies se basó en los conocimientos ecológicos locales de las comunidades amaMpondo, complementados con los conocimientos científicos de las organizaciones colaboradoras. Muchas de estas especies autóctonas se encuentran en los bosques de los escarpados valles fluviales de la región, pero son de difícil acceso para las comunidades que viven en las praderas de altura. En algunos casos, ciertas especies vegetales estaban antes muy extendidas en las praderas, pero habían desaparecido a raíz de incendios, el pastoreo, la invasión de especies exóticas u otras causas similares. El proyecto de agrosilvicultura autóctona tenía como objetivo acercar estas especies vegetales útiles a los espacios habitados por los seres humanos. Los espacios y las especies se adaptaron a las exigencias específicas de cada emplazamiento. Las plantas se adquirieron en diversos viveros locales y regionales y, posteriormente, se transportaron a una sede central en Amadiba.
Seguimiento a cargo de la comunidad y planificación futura
En noviembre de 2024, varios miembros de las comunidades y de las organizaciones colaboradoras plantaron más de 2.700 plántulas de 32 especies diferentes en 125 hectáreas de terreno, tal y como se había previsto en la fase de diseño. Aunque se tuvo cuidado de plantar especies en lugares donde pudieran adaptarse a las condiciones locales, era necesario evaluar el éxito de esta intervención de plantación. Con el fin de hacer un seguimiento de la supervivencia y el crecimiento de estas plántulas, se marcaron algunas de ellas para su observación periódica. Tres y seis meses después de la plantación, miembros de las comunidades amaMpondo y de las organizaciones asociadas se desplazaron al lugar para medir el crecimiento de estas plantas. Los miembros de la comunidad ya dominan la técnica que permite medir el crecimiento de las plantas y evaluar visualmente su estado de salud. Siguen supervisando periódicamente las plantas. Existe poca información cuantitativa sobre las tasas de supervivencia y crecimiento de las plantas autóctonas útiles en Sudáfrica, ya que los sectores de la silvicultura y la horticultura utilizan principalmente especies exóticas. Por lo tanto, los datos recopilados por las comunidades sobre la supervivencia y el crecimiento de las plantas autóctonas constituyen un recurso muy importante.
Tres y seis meses después de la plantación, las comunidades de amaMpondo y los socios del proyecto se reunieron de nuevo para hacer balance de los cambios estacionales e intercambiar las lecciones aprendidas. También abordaron las implicaciones ecológicas de la plantación, en particular la presencia de animales salvajes, el tiempo previsto hasta que las plantas alcancen la madurez, la cosecha sostenible y las técnicas de multiplicación de las plantas. Las lluvias de verano habían dejado varios lugares anegados, algunos invadidos por la hierba, y muchas plantas parecían estar en mal estado. El pastoreo invernal, los incendios y la erosión eólica habían afectado a algunas de las plantas. Sin embargo, en invierno se veían más plantas que en verano, y muchas de ellas estaban sanas, lo que indicaba que habían superado el encharcamiento y la densidad de la hierba.
Desde agosto de 2025, las comunidades de amaMpondo se han hecho plenamente cargo de la iniciativa agroforestal y siguen cuidando y supervisando las plantas. Su objetivo es propagar estas plantas y utilizarlas en otros lugares del entorno, como iglesias, fincas y parques infantiles. Les gustaría probarlas como alternativas de sustitución de las especies exóticas invasoras que deben eliminarse. Quieren tenerlas en sus viveros locales, donde tanto la comunidad como los visitantes externos puedan adquirirlas. Tienen previsto elaborar deliciosas mermeladas y jaleas cuando maduren sus frutos, para celebrar su reconexión con las plantas que sus antepasados conocieron y con las que convivieron.
El éxito de las iniciativas de conservación impulsadas por la comunidad
La iniciativa agroforestal indígena es la última de una larga tradición del pueblo amaMpondo en la lucha por su patrimonio natural y cultural y por la soberanía alimentaria. Refuerza la transmisión intergeneracional de conocimientos, ya que los conocimientos indígenas del pueblo amaMpondo en Amadiba se transmiten de los mayores a los más jóvenes, especialmente en los lugares donde se han plantado árboles en centros de aprendizaje. Integra los conocimientos ecológicos locales y la ciencia (occidental), la iniciativa comunitaria y la ciencia ciudadana como contribución a la infraestructura ecológica de la región de Amadiba. A gran escala, está restaurando el paisaje mediante la reintroducción de especies vegetales autóctonas que habían sido erradicadas por especies exóticas invasoras y el pastoreo excesivo. Contribuye a diversificar y potenciar el sistema alimentario local al facilitar el acceso a especies alimentarias autóctonas y nutritivas.
El pueblo amaMpondo sigue resistiéndose a su desaparición reivindicando su derecho a un desarrollo sostenible dirigido a nivel local. Esta iniciativa agroforestal es una muestra clave del camino hacia el desarrollo que desean seguir. La iniciativa es un ejemplo paradigmático de la silvicultura comunitaria, así como la conservación y la perpetuación de los conocimientos indígenas. Con el tiempo, sin duda contribuirá a la economía de la biodiversidad, seguridad alimentaria y nutricional, y una agricultura resiliente y sostenible con competencias transferidas a nivel local. Estas son las prioridades del Gobierno recogidas en las políticas, y la iniciativa agroforestal indígena es una demostración viva de cómo pueden llevarse a la práctica sobre el terreno. La iniciativa está plenamente en consonancia con los objetivos y metas del Marco Mundial para la Biodiversidad, así como con las contribuciones determinadas a nivel nacional para mitigar el cambio climático.
El pueblo amaMpondo de Amadiba presenta un frente unido y una voz firme para reivindicar su derecho a un desarrollo equitativo y sostenible según sus propios términos. Son guardianes responsables de su patrimonio biocultural y están decididos a negociar vías innovadoras y arraigadas en el contexto local para conservarlo. Cuentan con una valiosa experiencia en la organización y la movilización en favor de la justicia ecológica y la soberanía. Su iniciativa agroforestal demuestra su capacidad para contribuir a satisfacer las necesidades locales, así como a cumplir los compromisos nacionales e internacionales en materia de clima y desarrollo.


