El Pueblo Maya Kaqchikel en Guatemala posee una cultura milenaria, relevante para su sistema de vida que integra diferentes componentes, entre ellos la gestión del uso, manejo y conservación de los recursos naturales y culturales del territorio, con base en sus valores, conocimientos y prácticas tradicionales indígenas. La gestión tradicional del territorio refleja dentro de su entramado sistémico la vigencia de indicadores culturales, como referencia de la observación de los cambios positivos o negativos en el territorio, su capacidad de generar recursos para las necesidades de las comunidades, el mantenimiento del equilibrio ecológico, ambiental, social y cultural, los cuales constituyen sustentos para el enfoque y aplicación de estrategias para la adaptación el cambio climático.
Esta realidad respalda la importancia de la sistematización de indicadores Maya Kaqchikel para la adaptación al cambio climático.
Contexto
Este sistema, con la evolución del tejido social, los impactos del cambio climático y la presión de las políticas nacionales se han estado degradando. Estos constituyen amenazas a la integridad de los recursos naturales y productivos, gobernanza y formas de vida tradicionales que hacen necesario abatir mediante el fortalecimiento de los sistemas de conocimientos propios, mediante su sistematización y promoción.
Es importante considerar que el estado de los sistemas de conocimientos indígenas se puede establecer mediante indicadores bioculturales que al mismo tiempo se constituyen en estrategias de adaptación al cambio climático de comunidades del Pueblo Maya Kaqchikel.
Saqb’e Centro de Distinción, ha desarrollado esfuerzos en compenetrar en la lógica de las formas propias de vida y para ello ha realizado una aproximación de indicadores bioculturales que resaltan en la dinámica del uso, manejo y conservación de los recursos naturales y poder frenar los impactos del cambio climático.
Actividades
Identificación de los indicadores
Los indicadores identificados y que se practican por el pueblo Maya Kaqchikel de la comunidad de Xepatán, Patzún, Chimaltenango son: Valor sagrado, normas tradicionales vigentes, formas de organización propia, prácticas tradicionales, y estado del espacio territorial.
Valor sagrado
Un indicador de primer nivel que se identificó para adaptarse al cambio climático es el valor sagrado que se le da a los elementos naturales y culturales dentro del espacio territorial y éste se mantiene en el tiempo. Cuando ese valor mengua es un indicador grave de degradación y dependiendo del grado de desvalorización, los cambios negativos son leves, graves o irreversibles. El valor se mide por el respeto que la comunidad expresa a los elementos o al espacio territorial, los cuales tienen un Nawal (energía protectora) que los cuida, como las semillas, los árboles, las piedras, nacimientos de agua, barrancos, cuevas, cerros, refugios de fauna o fuentes de germoplasma para la producción agrícola. Integra la forma en que se da la relación, el comportamiento colectivo que establece rutas de uso, manejo y conservación y el imprime una lógica de gestión tradicional para potenciar la resiliencia tradicional.
Normas tradicionales vigentes
El estado de la vigencia de las normas tradicionales es un indicador clave para la adaptación al cambio climático. En el caso de la comunidad en referencia integra normas que tienen que ver con el compromiso de las personas de cuidar y conservar los modelos productivos, producir alimentos locales para reducir la dependencia externa, conservar las especies nativas y evitar especies invasoras que desequilibran la ecología del paisaje agrícola.
Incluye la participación en las reuniones de información y coordinación, asumir cargos dentro de la estructura organizacional, aplicación de sanciones según sean los casos, que va desde el pago en efectivo a la organización comunitaria, jornales de trabajo extras, hasta la limitación de derechos de uso temporal. Se aplican normas sobre el ordenamiento del espacio territorial de acuerdo con los usos tradicionales, en varios casos aplican las toponimias que definen la vocación de uso de las áreas.
Organización tradicional
La forma de organización tradicional es importante para una gobernanza efectiva de la gestión del espacio territorial y adaptación al cambio climático. Cuando una organización se debilita es indicativo de afectación de un factor determinante en la gestión de los modelos alimentarios tradicionales, los cuales facilitan productos sanos, de buena calidad y se evita la modificación de la dieta que dependen de insumos exógenos.
Se enfocan en una estructura clara y funcional, responsabilidades claras, perfiles adecuados de los ocupantes de los cargos, que en el caso de Xepatán se considera la vocación o don de la persona que se visualiza a través del Nawal, establecido en el calendario maya. Además, se enfocan en el valor de los ancianos, su participación activa, su función de sabios y de orientación a la nueva generación.
Prácticas tradicionales
Dentro de las prácticas figura toda actividad que se realiza de forma sistemática y tradicional en la conservación del modelo de producción agroalimentaria. Por ejemplo, mediante la aplicación de técnicas tradicionales como el tikoj, b’oloj, choloj, chenoj, kamul, (nombres en idioma maya kaqchikel utilizadas por la comunidad), entre otras prácticas de labranza de la tierra.
Algo muy importante para la adaptación al cambio climático es la conservación de las semillas nativas agroalimentarias. Año tras año, mediante protocolos culturales, las comunidades realizan la identificación de los mejores fenotipos, su selección mediante criterios heredados de los antepasados, tomando en cuenta que la semilla tiene su Nawal y posee memoria para la adaptación, que ha registrado información de la variabilidad climática en sus genes a través de los tiempos ancestrales. En este proceso la comunidad procura conservar sus semillas nativas, como un gran valor frente a los embates del cambio climático y estrategia de resiliencia comunitaria.
Es relevante la señal que los agricultores observan para aplicar medidas de alerta temprana, por ejemplo el sonido del mar del Pacífico les alerta sobre el Xokomil, que es un viento contrario muy dañino para los cultivos de maíz y el frijol, o el Salkum, que es un remolino muy violento. Por lo tanto, los agricultores realizan ajustes a los arreglos en la dirección de los surcos, uso de variedades de baja altura o más robustos, mediante el intercambio de semillas con comunidades aledañas. Además, utilizan tutores, eliminan las hojas en el tallo bajo para reducir la presión de los vientos. De forma preventiva fortalecen los linderos de las parcelas con arbustos como el Tunay Che’ (sauco), Tz’ite (palo de pito), Parkij (izote), Q’anaq’ para romper la presión del viento. En otros casos observan señales mediante las pseudoraíces del maíz, lo cual alerta sobre temporales para lo cual aplican medidas para reducir pérdidas.
Estado del espacio territorial
Desde la perspectiva de paisaje biocultural, se observa si se conservan los atributos naturales y culturales de los elementos claves como los árboles, el agua, el suelo, las agroespecies nativas a través del tiempo, el uso adecuado de los espacios según las pendientes para evitar la pérdida de suelos.
Los cambios en estos aspectos constituyen indicadores de mejora, conservación o degradación del espacio y de los elementos que hay en él.
¿Qué ocurre con la información obtenida a partir de los indicadores?
- Monitoreos tradicionales de los sistemas agroalimentarios indígenas, verificación de las especies nativas, fuentes de agua, aplicación de los ciclos de la luna y señales de la madre naturaleza y los impactos que están afrontando antes el Cambio Climático
- Análisis y transferencia de los sistemas de conocimiento indígena de forma comunitaria tomando en cuenta los impactos del cambio climático
- Gestión de los conocimientos, normas vigentes y su aplicación en la vida de las familias kaqchikel
- Fomento de los modelos productivos interculturales como medidas de adaptación al cambio climático basados en los sistemas tradicionales propios y sistemas actuales.
¿Qué ha sucedido como consecuencia de estas actividades?
- Las semillas nativas por su evolución desde los tiempos ancestrales resisten más a los impactos del cambio climático, (sequías, lluvias intensas, heladas) y tienen mayor viabilidad en los modelos productivos
- Los procesos de fortalecimiento de la transferencia intergeneracional consolidando la identidad y cultura, cosmovisión, valores, conocimientos y prácticas tradicionales para su conservación y vigencia
- Se está mejorando la comunicación de la normativa de gestión del territorio para fortalecer su aplicabilidad
- Los intercambios de experiencias sobre los modelos de producción agroalimentaria tradicional, lo que deriva un mayor compromiso de conservar las especies nativas para asegurar la disponibilidad de alimentos para todas las generaciones
- Fomento del «Pixa», forma tradicional de obtener lecciones aprendidas para el consejo en torno a buenas prácticas.
Próximos pasos
- Realizar un mapeo comunitario del espacio territorial o uso cultural del territorio para fortalecer la gestión de las zonas establecidas tradicionalmente según la vocación respectiva
- Recopilar información sobre la situación actual del territorio a nivel de detalle para asegurar la disponibilidad de información para que la nueva generación asuma gradualmente la responsabilidad de continuar con la gestión del bosque
- Sistematizar los conocimientos tradicionales, recurriendo a fuentes y actores principales como los ancianos de la comunidad
- Realizar un proceso de intercambio intergeneracional de los conocimientos y prácticas tradicionales utilizando la tecnología moderna.
Conclusión
La sistematización y aplicación de los indicadores Mayas Kaqchikel, basados en sus sistemas de conocimientos y cosmovisiones, permite a la comunidad tomar medidas para conservar sus tierras, proteger su seguridad alimentaria y gestionar mejor los efectos del cambio climático.


