El pueblo de Socoroma está ubicado en la comuna de Putre, en la provincia de Parinacota, región de Arica y Parinacota, norte de Chile. Situado en la precordillera aproximadamente a 3.000 metros de altura sobre el nivel del mar, característico por terrazas agrícolas y ecosistemas altoandino.
Forma parte del territorio ancestral del pueblo aymara. Se caracteriza por la riqueza cultural, sus sistemas tradicionales de cultivo en terrazas y su vínculo con la biodiversidad local. Es un territorio clave para la conservación biocultural.
Resumen
La producción de papa en la comunidad andina constituye un sistema integral que articula biodiversidad, cultura y organización social. Basada en conocimientos ancestrales, se desarrolla en terrazas agrícolas que permiten conservar el suelo y el agua, mientras que la diversidad de papas nativas garantiza la soberanía alimentaria y resiliencia climática. La selección y conservación de semillas, realizada tradicionalmente por las comunidades, especialmente por las mujeres, es clave para preservar la diversidad genética. Estas prácticas están acompañadas de dimensiones espirituales, como el ritual del Pachallampe, y de sistemas de trabajo colectivo como el ayni y la minka, y la yanapa, que fortalecen la cohesión social. En conjunto, este sistema no solo asegura la producción agrícola, sino que también representa una estrategia de conservación biocultural y de adaptación frente a los desafíos ambientales, en coherencia con los objetivos del Marco Mundial de Biodiversidad.
Fundamentación territorial y productiva
La agricultura, particularmente la producción de papa, constituye una de las principales actividades económicas y culturales de la comunidad aymara en Socoroma. Esta práctica se desarrolla en andenes y terrazas agrícolas, tecnologías ancestrales que permiten el manejo eficiente del agua, la conservación del suelo y la adaptación a pendientes pronunciadas. No se trata únicamente de una actividad productiva, sino de un sistema agroecológico integral que articula conocimiento climático, organización comunitaria y espiritualidad.
Las papas nativas, como cultivo central, son un pilar de la soberanía alimentaria andina y la biodiversidad del territorio. Su producción garantiza la autonomía alimentaria, preserva variedades nativas adaptadas a condiciones de altura y fortalece la resiliencia frente al cambio climático. En este contexto, la conservación de semillas tradicionales representa un acto político y cultural frente a la homogenización agrícola. Este tubérculo significa la vida, la historia.
La selección de papas y semillas se realiza en el mes de mayo al finalizar la cosecha, esta es un aspecto taxonómico realizado por los comuneros del lugar. Se elige papas para el consumo, para la venta, para la semilla y para realizar papa chuño (sistema tradicional para deshidratar la papa).
Existen diferentes variedades, formas, colores y sabores que tradicionalmente se han adaptado a condiciones extremas como sequías y heladas, condiciones que ahora son cada vez más recurrentes como consecuencia del cambio climático.
Tener una variedad de semillas es clave frente a la crisis climática, ya que son una reserva genética para las futuras generaciones y el futuro de la agricultura en la región.
El cultivo de papa está estrechamente vinculado a los conocimientos ancestrales como:
- Calendario agrícola
- Técnica de cultivo de terrazas
- Rituales a la Madre Tierra (Pachamama).
El Pachallampe: dimensión espiritual de la agricultura
La producción agrícola está acompañada por el Pachallampe, ceremonia agrícola ancestral celebrada durante la siembra de la papa. Etimológicamente:
- Pacha: tierra, mundo o tiempo-espacio
- Llampe: sembrar.
Por tanto, Pachallampe significa «siembra en la tierra», pero su sentido trasciende lo literal: implica la renovación del vínculo entre comunidad, territorio y fuerzas espirituales.
El ritual marca la preparación de la tierra en andenes o terrazas y se realiza generalmente entre octubre y noviembre, antes del inicio de la temporada de lluvias altiplánicas. Está acompañado por música tradicional, configurando una verdadera fiesta de la producción. La dimensión ritual reafirma la reciprocidad con la Madre Tierra y reconoce que la fertilidad depende tanto del trabajo humano como del equilibrio espiritual. En este ritual interactúan los mayordomos (sistema de cargos religiosos) y los comuneros. Los ch’onteros (hombres) usan las chontas (instrumentos para levantar la tierra) para crear perforaciones en la tierra, y las mujeres depositan las semillas de papas en estas perforaciones. Se realiza en las chacras, junto a hojas de cocas y coronas de flores. Es un ritual a la memoria e historia tradicional de la comunidad, donde se entregan ofrendas a las deidades, y así obtener una buena cosecha.
El ritmo de la música en el ritual Pachallampe es interpretada con instrumentos tradicionales: guitarra, violín y acordeón.
Organización comunitaria y sistemas de trabajo colectivo
La producción de la papa se organiza bajo principios tradicionales como el ayni, la minka y la yanapa:
- Ayni: reciprocidad entre familias
- Minka: trabajo comunitario colectivo
- Yanapa: ayuda solidaria.
Estos sistemas no solo optimizan la fuerza de trabajo en condiciones ecológicas exigentes, sino que consolidan la cohesión social y la transmisión intergeneracional de saberes.
Importancia estratégica
El Pachallampe y la producción tradicional de papa son fundamentales porque:
- Mantienen viva la cultura y espiritualidad aymara
- Refuerzan el sentido de comunidad y la organización colectiva
- Conservan prácticas agrícolas ancestrales adaptadas al altiplano
- Protegen variedades tradicionales de papa, esenciales para la biodiversidad y la soberanía alimentaria.
En este sentido, el trabajo en Socoroma no es únicamente cultural; es una estrategia concreta de defensa territorial, preservación biocultural y fortalecimiento de la gobernanza indígena frente a los desafíos ambientales contemporáneos.
Actividades
- Recuperación y fortalecimiento de los conocimientos tradicionales respecto a la producción de la papa, como eje estratégico de la sostenibilidad alimentaria y cultural de la región andina
- Plan de vida en torno a la producción de la papa, como la protección de las semillas de la papa, para fortalecer sistemas productivos sostenibles
- Fortalecimiento de las autoridades tradicionales, con énfasis en la participación de las mujeres indígenas, condición para asegurar la alimentación familiar y colectiva
- Recuperación de las prácticas culturales con relación a la producción de la papa, como acciones de mitigación y adaptación frente al cambio climático
- Recuperar la variedad de semillas de papa, que quedan en Socoroma.
Vínculos con el Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal
Todas las acciones del pueblo aymara de Socoroma contribuyen a las Metas 8, 10 y 23 del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal (MMB-KM), a través de la experiencia de la producción de papa.
La Meta 8, cuyo fin es minimizar los efectos del cambio climático sobre la biodiversidad y fomentar la resiliencia, es una contribución a la consecución de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. Al mismo tiempo, los progresos hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la consecución del desarrollo sostenible en sus tres dimensiones (ambiental, social y económica) son necesarios para crear las condiciones requeridas para cumplir los objetivos y metas del MMB-KM. En este contexto, la producción de papa del pueblo aymara de Socoroma contribuye a ambas agendas al basarse en un manejo integrado y la conservación del suelo y el agua, bajo el concepto de tierras en descanso y tierras de producción, de acuerdo con el turno de uso de la tierra.
La Meta 10 busca fomentar prácticas agrícolas más sostenibles. Los conocimientos tradicionales sobre la papa reflejan la visión del MMB-KM, ya que promueven una relación armónica con la naturaleza mediante la conservación de múltiples variedades nativas, el uso sostenible de los recursos y el mantenimiento de los ecosistemas. Estas prácticas, desarrolladas por el pueblo aymara, permiten valorar y proteger la biodiversidad, garantizando al mismo tiempo beneficios esenciales como la seguridad alimentaria y el bienestar de las poblaciones, en consonancia con el objetivo de vivir en armonía con la naturaleza para 2050.
La Meta 23 destaca la importancia de la igualdad de género en la conservación de la biodiversidad. En este contexto, las mujeres desempeñan un papel fundamental en la selección y conservación de semillas, y sus saberes tradicionales constituyen una base esencial para la investigación y el desarrollo sostenible. Los conocimientos y saberes indígenas de las mujeres en la recolección de semillas de papa nos hacen reconocer la importancia de fortalecer capacidades, promover la innovación y facilitar el acceso a la tecnología de manera inclusiva.
La producción de papa en territorios andinos no es únicamente un sistema agrícola; es un sistema de vida que integra biodiversidad, cultura, espiritualidad y organización social. Recuperar y fortalecer este sistema representa una estrategia integral de resiliencia climática, soberanía alimentaria y autodeterminación indígena.
Conservación de la biodiversidad
Proteger las papas nativas, significa proteger ecosistemas:
- Suelos agrícolas tradicionales
- Polinizadores
- Paisajes culturales como terrazas andinas.
La conservación de semillas tradicionales es la práctica consuetudinaria clave para la soberanía alimentaria de las comunidades aymaras. A través del resguardo y el intercambio de las semillas, las familias indígenas agricultoras mantienen el control de sus territorios, sus cultivos, evitando la dependencia de las semillas comerciales y manteniendo las variedades únicas que forman parte de la identidad territorial. Este conocimiento es transmitido de generación en generación, fortaleciendo la continuidad de los conocimientos tradicionales.
La conservación es una estrategia integral que articula biodiversidad, alimentación, y resiliencia climática, siendo necesaria para el desarrollo sostenible de las comunidades andinas.
A manera de reflexión
La producción de la papa, en el marco de las Metas del Marco Mundial de Biodiversidad de Kunming-Montreal, debe centrarse en la conservación de la biodiversidad mediante la protección y uso de variedades nativas, así como en la implementación de prácticas agroecológicas que cuiden el suelo, el agua y los ecosistemas. Asimismo, es fundamental promover sistemas agrícolas sostenibles que fortalezcan la resiliencia climática, como la diversificación de cultivos y la recuperación de conocimientos tradicionales, incluyendo calendarios agrícolas y técnicas ancestrales.
De igual manera, resulta clave reconocer y fortalecer los saberes indígenas, especialmente el rol de las mujeres en la selección y conservación de semillas, garantizando su participación, acceso a capacitación y reconocimiento en la toma de decisiones. La integración de estos conocimientos con la cooperación técnica permite avanzar hacia sistemas productivos más sostenibles y adaptados al contexto local. En conjunto, estas acciones contribuyen a la soberanía alimentaria, la preservación biocultural y el cumplimiento de las metas globales de biodiversidad.


