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La población Ogiek del Monte Elgon asciende a unas 18 000 personas, 3000 de las cuales aún viven en nuestras tierras ancestrales de Chepkitale en el Monte Elgon, que alberga una gran variedad de vegetación que varía desde bosques de montañas hasta páramos elevados abiertos. Como cazadores-recolectores autóctonos de esta zona, el artículo 63 2) d) ii) de la Constitución de Kenia reconoce nuestros derechos sobre nuestras tierras. Pero lo cierto es que el Gobierno no ha puesto esto en práctica y es un caballo de batalla para todas las comunidades de los bosques de Kenia, no sólo para los Ogiek.

Lucha de los Ogiek e impactos de los desalojos

Los Ogiek empezaron a sentir realmente los efectos de la expropiación de tierras y el colonialismo en la década de los 30 del siglo veinte. Primero desalojaron a las comunidades de sus tierras más bajas y las restringieron a las zonas de bosques de las montañas, más elevadas, mientras los colonialistas británicos ocupaban las tierras más bajas para la agricultura. Entonces los bosques fueron catalogados como zonas protegidas y se apartó una pequeña parte de los páramos elevados para convertirla en una reserva nativa. Desde el año 2000 las luchas de la comunidad se han vuelto más urgentes, sobre todo después de que la última parte de las tierras de la comunidad en la reserva indígena fuera catalogada como Reserva de Caza de Chepkitale, después de la conversión de otras partes en Parque Nacional del Monte Elgon en 1968. Las comunidades han sido desalojadas de todas estas zonas excepto Chepkitale, adonde seguimos volviendo después de cada expulsión. Todos y cada uno de los miembros de la comunidad han sido víctimas de los desalojos, dudo que haya una sola familia Ogiek que no se haya enfrentado a algún desalojo. Yo mismo he sido desalojado cuatro veces, otros lo han sido muchas veces más.

Estos desalojos han roto familias y comunidades. Se han cometido muchos actos de violencia, por ejemplo han quemado nuestras casas y han confiscado o quemado nuestras pertenencias. Entre las repercusiones se incluyen restricciones al aprovechamiento de los recursos forestales, lo cual ha puesto en peligro nuestra seguridad alimentaria. Este problema fue especialmente grave en los años 50 y 70, cuando la comunidad se vio expuesta a un hambre inimaginable. Otro impacto negativo ha sido la falta de acceso a plantas medicinales.

Algunos de los que han sido totalmente desalojados de los bosques se han visto obligados a cambiar sus medios de vida y convertirse en agricultores. Estos desalojos no solo han tenido impactos negativos en los medios de subsistencia de las comunidades sino también en el propio bosque.

La corrupción de los funcionarios del Gobierno ha tenido un impacto negativo en muchas de estas zonas supuestamente protegidas, no solo por facilitar el establecimiento de plantaciones maderables, sino también por fomentar el carboneo y la caza furtiva de elefantes y otros animales, a todo lo cual se opone la comunidad Ogiek.

Aplicación de la evaluación de Whakatane: una manera de facilitar la resolución de conflictos

En 2011 la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) acordó realizar evaluaciones experimentales de las áreas protegidas en lo que se refiere a los derechos como parte del “Mecanismo de Whakatane”, para hacer frente a las injusticias que se han cometido contra los pueblos indígenas al crear áreas protegidas. Una de las evaluaciones piloto se realizó en el Monte Elgon. Se centró sobre todo en la tierra de los Ogiek, que en el año 2000 había sido convertida en la Reserva de Caza de Chepkitale sin nuestro consentimiento.

La evaluación se realizó en tres etapas: una primera mesa redonda con las partes interesadas, un estudio de delimitación del alcance de la evaluación y otra mesa redonda. Los debates se mantuvieron en Nairobi y en ellos intervinieron las comunidades Ogiek, el Servicio Forestal de Kenia (KFS), el Servicio de Flora y Fauna Silvestres de Kenia (KWS), el Ministerio de Medio Ambiente, la oficina nacional de la UICN y el Gobierno local.

El Mecanismo de Whakatane nos ayudó mucho a mantener debates amistosos con las diferentes partes interesadas y se vio claramente que sí era posible unir los diferentes intereses y que era posible llegar a una situación en la que todas salieran beneficiadas. Todos los interesados vieron claro que las comunidades no estaban interesadas en destruir el bosque, y que si lo estuvieran lo habrían hecho hace tiempo.

Uno de los resultados de la evaluación fue la recomendación de que había que devolver la tierra a la comunidad Ogiek. El Consejo del Condado declaró en una resolución que no se opondría a esto y desde 2012 hasta junio de 2016 hemos mantenido debates amistosos para llegar a un acuerdo extrajudicial, solo interrumpidos muy de vez en cuando (por ejemplo en el año 2016) por el Servicio Forestal de Kenia quemando nuestras casas, porque a algunos les resulta muy difícil dejar atrás el enfoque colonial y adoptar el potencial del nuevo paradigma de la conservación para que nos beneficiemos todos.

Monte Elgon, Kenya.
Autora/Autor
  • Peter Kitelo, miembro de la comunidad Ogiek, director estratégico del Proyecto de Desarrollo de Pueblos Indígenas de Chepkitale (CIPDP) y convocante de la Red de Pueblos Indígenas de los Bosques de Kenia (FIPN)
Ecosistemas
  • Bosques tropicales
Temas
  • Derechos y tenencia de la tierra
Tipo
  • Forma corta
Fecha
  • Este estudio de caso forma parte de LBO-1, lanzado originalmente en 2016.