La Corporación Cultural Ecológica Mujer Tejer y Saberes MUTESA, con más de dos décadas ​​caminando en la palabra de las mujeres de Colombia, se ha identificado como un ejemplo de resistencia permanente y transformación del pensamiento propio desde las mujeres indígenas. Su trabajo se fortalece con la identidad y el sentido de liderazgo de las mujeres, basados en la soberanía alimentaria y la promoción de los saberes ancestrales. Se refleja en la práctica de los conocimientos tradicionales, desde los conocimientos y saberes propios, y se basan en la defensa de la biodiversidad de la Amazonia, la defensa de la vida, la cultura y el derecho de los pueblos indígenas, priorizando especialmente el de las mujeres.

Leyenda: MOWACHA Restaurant, making the most of the bounty provided by the Amazon rainforest of the Nazaret Amazonas Indigenous Reserve. Indigenous women, together with the MUTESA Corporation, are working with the network of indigenous women in Colombia to promote food sovereignty. Crédito: ​​​MUTESA Women​​​

Contexto

La Amazonía, considerada el pulmón ecológico del mundo, en el contexto de la globalización ambiental enfrenta amenazas de manera permanente, que a muchos se les olvida. Sufre por la deforestación, el extractivismo, y la agricultura no apta para la selva. Además, los gobiernos de turno han olvidado la participación de las mujeres indígenas amazónicas y de la necesidad de incluirlas en diferentes espacios de toma de decisiones. Estas mujeres son cuidadoras milenarias y guardianas de los territorios desde sus propios conocimientos y saberes para el cuidado, uso, manejo y control del medio ambiente.

La corporación MUTESA, desde su fuerza política de emprendimiento, crea espacios de participación política que permiten a las mujeres indígenas ejercer su autonomía económica y su participación efectiva para fortalecer sus derechos y su defensa.

Una de las iniciativas más exitosas de MUTESA es el Restaurante Copoazú. Es un restaurante de comidas tradicionales amazónicas en la ciudad de Bogotá, Colombia, de olor, color, sabor y biodiversidad amazónica. El restaurante es un espacio de generación de ingresos para mujeres víctimas del conflicto en situación de desplazamiento, además de mujeres vulnerables y cabezas de hogar que residen en la ciudad. Ellas son las que cocinan, administran y se forman en el restaurante, con el apoyo de MUTESA que empodera a las mujeres a ser empresarias. El restaurante también sirve para educar a los citadinos, concientizando a quienes no han tenido contacto con la selva, y quienes desconocen las dinámicas propias del cuidado de la selva, de la biodiversidad y específicamente de la soberanía alimentaria.

Actividades

La corporación MUTESA es un enlace construido desde sus propios conocimientos y saberes, liderado por mujeres indígenas.

  • Restaurante Copoazú, especializado en cocina tradicional amazónica. Aromas, colores, sabores y conocimientos: un espacio de sabiduría creado por las mujeres indígenas amazónicas. Lo que ofrece este restaurante es un vínculo entre la ciudad y la selva, ya que los productos que llegan al restaurante están relacionados con el uso, la gestión y el control de la tierra, así como con la gestión del tiempo según el calendario tradicional. El restaurante adapta su carta a las estaciones de abundancia en la naturaleza salvaje amazónica.
  • La Chagra: soberanía alimentaria y conocimientos ancestrales. El chagra es un espacio dedicado a la vida y la sabiduría, la salud y el equilibrio para todas las familias. Sustenta la vida y la soberanía alimentaria mediante el cultivo de alimentos tradicionales y el cuidado de las semillas tradicionales. Por ejemplo, tras las cosechas, la tierra se deja en barbecho y se plantan árboles frutales y árboles autóctonos para enriquecer el suelo. El chagra ofrece a las mujeres la oportunidad de dirigir sus propias iniciativas económicas basadas en sus sistemas de conocimientos ancestrales.
  • Economías para toda la vida: proyectos productivos que fomentan el desarrollo de capacidades y revitalizan la cultura. Prestamos apoyo a doce empresas en todo el país, allanando el camino hacia la autonomía económica y la sostenibilidad de las mujeres y sus familias. Estas iniciativas adoptan diversas formas, que van desde el apoyo a la creación de restaurantes y heladerías hasta el suministro de maquinaria a mujeres artesanas y a mujeres amazónicas que suministran productos. Contribuyen a una economía para la vida, ya que abordan las necesidades de las mujeres víctimas del conflicto, previniendo la discriminación en el ámbito laboral, la discriminación por motivos de identidad y el rechazo simplemente por ser diferentes.
  • Educación con dignidad: becas para mujeres indígenas adultas. Más de 1.000 mujeres indígenas adultas han tenido acceso a la educación para reforzar sus conocimientos académicos. Merece la pena que las mujeres reciban una educación, ya que, al obtener el título de bachillerato, están en mejores condiciones de expresarse y participar más activamente en actividades organizativas e institucionales, promoviendo y defendiendo sus derechos
  • Las semillas del futuro: formación e intercambio de conocimientos, talleres, encuentros y círculos de debate. Las mujeres participan en un programa de actividades organizado por el equipo de MUTESA. Se trata de un espacio de relajación, autocuidado y sanación espiritual para las mujeres, dirigido por psicólogas indígenas que se basan en sus propios conocimientos y sabiduría. Estos espacios fomentan un esfuerzo colectivo que reafirma el poder de la palabra hablada como herramienta política y espiritual; un espacio que promueve la salud mental y el autocuidado.
  • Las artes y las artesanías: Valor cultural, espiritual y ancestral: Las artes y las artesanías de las mujeres indígenas son memoria viva, espiritualidad y ancestralidad. Cada pieza transmite conocimiento tradicional y respeto por la biodiversidad. Además de su valor cultural, hoy generan ingresos sin perder esencia, expresando identidad, resistencia y continuidad comunitaria en armonía con el territorio.

Una de las mujeres participantes afirmó en un círculo de conversación: «El chagra no es solo comida; es nuestra forma de cuidar la vida y de enseñar a nuestras hijas que el bosque nos habla».

Datos, cifras y pruebas

  • La corporación MUTESA ha prestado apoyo a más de mil (1.000) mujeres indígenas adultas, proporcionándoles becas educativas garantizadas que les permiten cursar el bachillerato.
  • El apoyo prestado a 12 proyectos productivos basados en iniciativas emprendedoras que se nutren de sus propios conocimientos y sabiduría culturales, espirituales y territoriales ha dado lugar a una red de restaurantes indígenas sostenibles y respetuosos con la biodiversidad
  • El restaurante COPOAZU, especializado en cocina tradicional amazónica, se ha convertido en un espacio de reconocimiento, conocimiento y diálogo, así como en un símbolo del valor y la identidad de la soberanía alimentaria. Sirve de modelo para otras comunidades indígenas
  • El chagra constituye un espacio para la práctica viva del conocimiento y la sabiduría, garantizando la protección de la biodiversidad y la soberanía alimentaria. El cuidado del chagra implica gestionar el calendario ecológico, así como gestionar la naturaleza y el territorio
  • Los «chagras» son elementos y mecanismos destinados a hacer frente al cambio climático en el marco de la gobernanza territorial.

Próximos pasos

La corporación MUTESA, en autonomía, seguirá fortaleciendo y garantizando sus procesos de educación, soberanía alimentaria y sus economías propias con el objetivo de ampliar su incidencia política ambiental y territorial. Hacemos parte de la Red Internacional de Mujeres Indígenas sobre la Biodiversidad (IWBN), y a través de esta red damos a conocer nuestros procesos ambientales. Lo cual tendrá un impacto positivo mediante el seguimiento del proceso de la conservación de la biodiversidad amazónica, y asegurar los planes de vida de los pueblos amazónicos para el buen vivir de los pueblos.

El próximo paso a seguir de manera innovadora es la instalación y puesta en marcha de una heladería de crema de frutas silvestres amazónicas en Bogotá. Sería un espacio de aprovechamiento de las cosechas que nos dan nuestros territorios, el uso y manejo de lo que nos brinda el calendario propio, sin el daño de la naturaleza, pero con el fin de sembrar muchos más árboles que nos brindan esta materia prima.

Autor
  • Clemencia Herrera, pueblo Uitoto, Corporación Cultural Mujer Tejer y Saberes – MUTESA
Organización / grupo / comunidad
  • Corporación Cultural Ecológia Mujer Tejer y Saberes – MUTESA
  • Pueblo uitoto
Territorio

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